Con su fisonomía de aires alemanes y dos generaciones dedicadas a la hospitalidad, Alta Montaña se muestra ideal para vivir un buen plan de viaje en las Sierras de Córdoba.
La hostería está perfectamente integrada a su entorno y sus anfitriones pertenecen a una familia que lleva 60 años trabajando el turismo. Cierto es que este alojamiento encarna todas las bondades de Los Hornillos, su cultura y su naturaleza.
El pueblo se encuentra a mil metros de altura, los suficientes para gozar de muy excelente oxigenación en un microclima especialmente revitalizante.
Un enorme parque con piscina, se inmiscuye en las sierras dejando crecer exuberantes plantas bien cuidadas, aromáticas y floreadas. En tanto, el mirador dirige la vista directo al Champaquí, el cerro más alto de las sierras, otorgando al visitante profundos momentos de contemplación.
Alta Montaña tiene una buena infraestructura para las familias que viajan con niños. El jardín contiene juegos infantiles y, además, cuenta con servicio de baby sitter.
Hay también cancha de tenis y mingolf, algo que aporta a la diversión.
Habitaciones con baño privado, sala de estar con hogar a leña, cocheras cubiertas y un amplio comedor donde se sirven verdaderas exquiciteses complementan las comodidades que Alta Montaña tiene para sus huéspedes.
Se sirve desayuno con productos artesanales y la hora de las comidas es todo un agasajo. A mano se cosecha la huerta y en la cocina se mantiene la tradición materna de origen alemán. Además todavía echa fuego la antigua cocina a leña. La combinación de estos elementos tiene exquisitos resultados: recomendados dulces, pastas y repostería.
Caminatas a las sierras, salidas a caballo, espectáculos infantiles, taller de manualidades en flores secas, profesor de tenis, shows en vivo... todo está dispuesto para unas vacaciones llenas de alegría y bienestar. Es momento de ellas.
Alta Montaña es una preciosa hostería que conserva la impronta alemana dada hace 60 años por sus fundadores, Irma y Wolfgang von Ledebur. Hoy, sus hijos, tienen en sus manos una verdadera tradición de hospitalidad.
La experiencia del anfitrión no es dato menor si el viajero quiere sacarle jugo a su experiencia. Aquí es cuando Alta Montaña más que clientes, tiene amigos.
Hoy Inge von Ledebur tiene en sus manos la gerencia de esta encantadora hostería. Una charla con ella y se tendrá Traslasierra en el puño de la mano, un destino listo para ser disfrutado plenamente.