A orillas de la Laguna Vitel y con acceso por la Ruta 2, a sólo 120 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, es posible disfrutar la hospitalidad y las variadas actividades que La Horqueta tiene para ofrecer.
El alojamiento puede tomarse en dos casas perfectamente mantenidas, la principal y la de huéspedes.
El chalet construido en estilo Tudor en 1928 conserva todo su encanto original, incluso el mobiliario de época dejado como herencia por los descendientes de Félix Pierri. Allí se distribuyen cuatro habitaciones acogedoras y confortables, muy bien decoradas, dos de las cuales son suites, y un living con hogar a leña.
La de Huéspedes es una casa nueva que presenta ambiente hogareño, familiar, y en la cual se disponen cinco habitaciones, tres en suite.
Desde sus ambientes de las casas es posible intuir un añoso parque que las rodean, la orilla de la laguna y el infinito horizonte pampeano. El buen aire, la suave brisa y el trinar de los pájaros recrean momentos de bienestar intenso. Tiene implantados unos 600 ejemplares de nativas y exóticas, que dan variados colores según la estación: robles, liquidámbares, fresnos, jacarandáes, acacias, sumburts, castaños de Indias, robles de los pantanos, ciprés calvo, acer palmatum, acer de azúcar, palo borracho, cedros azules y otras especies.
Esta variedad asoma al bosque de eucaliptus que detiene los vientos del Sudeste y a los juncales de las orillas de la laguna que baña toda la extensión de la estancia, otorgando excelentes posibilidades de pesca de tarariras, bagres, carpas, pejerreyes y dientudos, así como paseos en bote o canoa.
Semejante panorama hace fecundo el avistaje de aves cisnes de cuello negro, flamencos, teros reales, biguás, galleretas, cigüeñas y de muchos tipos de garzas y patos barcinos, overos, picazos y silbones, cuya caza se encuentra prohibida.
Las cabalgatas son una excelente excusa para salir a observar la fauna lugareña: libres, mulitas y zorros, así como para conocer los ejemplares de Aberdeen Angus colorado o los sembradíos de maíz, trigo o soja.
La estancia cuenta con un acogedor quincho que presenta un ambicioso hogar a leñas y enormes ventanales que dejan entrar las postales que llegan desde la pampa y los coloridos atardeceres que el sol derrama en la laguna, otorgando al espectador momentos de conmovedora belleza. Allí se sirven verdaderas exquisiteces, en todas las comidas, pues se dispensa pensión completa.
Salir al campo caminando o en bicicleta, jugar al fútbol, al ping pong, al vóley o el croquet, ajedrez, truco o scrabel suelen ser programas elegidos por los grupos de amigos o familias.
Los más pequeños encontrarán una zona de juegos en madera con trepadoras, hamacas, tobogán, tubo de bomberos y una casita.
La piscina y su amplio solarium con reposeras y servicio de bar suele marcar el ritmo de las jornadas estivales para llegar a la noche y disfrutar de un descanso súper reparador bajo un cielo pleno de estrellas.